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Introducción
Etiología
Patogenia
Cuadro Clínico
Diagnóstico
Inmunización
Control
Bibliografía y otras Informaciones
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INTRODUCCIÓN
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Lechón en el que las manos presentan la postura de pataleo. |
La Peste Porcina Clásica (PPC) es una enfermedad vírica de carácter hemorrágico y muy contagiosa, que afecta al ganado porcino de todas las edades, tanto doméstico como salvaje, la enfermedad se puede manifestar de forma hiperaguda, aguda, subaguda y crónica. En su forma aguda, generalmente es fatal, los animales más susceptibles al virus son los recién destetados. La enfermedad se encuentra muy difundida en el mundo. No tiene tratamiento aunque sí vacunas eficaces.
La PPC, también conocida como Fiebre Porcina o Cólera Porcino, es una enfermedad vírica que afecta al ganado porcino. Fue descrita por vez primera en Ohio (EEUU) a principios del siglo XIX, apareciendo luego en Europa en 1862 y, en España en 1875. Hoy en día está ampliamente distribuida en los cinco continentes, y supone en este momento una importante amenaza para el sistema productivo europeo, donde desde 1990, se vienen produciendo brotes en diferentes países como Bélgica, Holanda, Francia, Italia, y Alemania.
Según la información sanitaria de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), la PPC ha sido declarada entre 1997 y hasta 2004 en: Alemania (1997 al 2004), Argentina (1999), Austria (1997 y 2001), Bélgica (1997), Bolivia (1999), Brasil (2001), Bulgaria (1997), Colombia (2003), Corea (1999), Croacia (1997, 1999 y 2002), El Salvador (2001), España (1998 y 2002), Eslovaquia (2001 y 2003), Francia (2003), Haití (1996), Italia (1999, 2001 y 2003), Luxemburgo (2003), Malasia (1997), Mauricio (2002), Moldavia (1998 y 2002), Países Bajos (1997 y 1998), Reino Unido (2000), República Checa (1997), Suiza (1999), Ucrania (2001), Venezuela (2000). Todo esto hace que la PPC sea en la actualidad uno de los grandes problemas sanitarios a nivel mundial, convirtiéndola en una enfermedad de declaración obligatoria.
ETIOLOGIA
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La PPC está producida por un virus perteneciente al género Pestivirus de la familia Flaviviridae (Franki, 1991). La partícula vírica con envoltura, presenta un diámetro de entre 40 a 50 nm, y una nucleocápside de forma icosaédrica.
Su g énoma viral está formado por una molécula de ARN, de banda simple y polaridad positiva que presenta una longitud de 12,284 nucleótidos (12,3 Kb) con una fase de lectura abierta capaz de codificar 3.989 aminoácidos. El genoma viral actúa como ARN mensajero y se traduce en una poliproteína que es procesada por la acción de proteasas virales, para dar lugar a las proteínas maduras. El virus replica en el citoplasma celular y no provoca un efecto citopático en la célula infectada.
Se han caracterizado cuatro prote ínas estructurales del virus, la proteína C (p14), componente de la nucleocápside, y tres glicoproteínas, la proteína E1 (gp33), la proteína E2 (gp55) y la Erns (gp44/48). La proteína Erns está localizada en la superficie del virión como homodímero, y también es secretada al medio extracelular. Las proteínas E1 y E2 están presentes en la envoltura viral como heterodímero E1-E2, aunque la E2 se encuentra también en forma homodimérica. La proteína E2 es la más inmunogénica del virus y junto con la Erns inducen anticuerpos neutralizantes. Se han descrito al menos 7 proteínas no estructurales. Existe una marcada variabilidad antigénica entre los distintos aislados de VPPC, probablemente asociada a determinadas regiones situadas en la zona N- terminal de la proteína E2, y también sobre E1.
Relaciones antigénicas y genéticas:
El VPPC se encuentra estrechamente relacionado, tanto antigénica como genéticamente, con otros dos virus integrantes del mismo género pestivirus, el virus de la Diarrea Vírica Bovina (BVD) y el de la Enfermedad de Border (BD). Estos dos virus son primariamente patógenos para los rumiantes, aunque el VBVD puede también infectar el ganado porcino causando en ocasiones infecciones con cuadro clínico y lesiones similares a la PPC. Se ha comprobado que ciertas cepas de VPPC inducen anticuerpos neutralizantes frente al VBVD, y que cerdos inoculados con VBVD pueden ser inmunizados parcialmente frente a PPC.
Por otra parte, e studios comparativos de secuencias entre distintos aislados de PPC y BVD han demostrado la presencia de zonas de alta homología entre ambos virus, tanto en sus proteínas como en su genoma, siendo esta homología del 66 al 74 % en nucleótidos y hasta de un 85 % en aminoácidos, dependiendo de las cepas estudiadas. Las mayores diferencias antigénicas entre VPPC y otros pestivirus se encuentran sobre la proteína E2, como lo demuestran distintos estudios realizados utilizando anticuerpos monoclonales (AcM) dirigidos frente a diferentes epítopos de esta proteína.
Genoma del VPPC.
El genoma de VPPC ha sido clonado y secuenciado en su totalidad. Contiene una fase de lectura abierta (ORF) de gran tamaño que codifica para una poliproteína de aproximadamente 3.900 aminoácidos, que es procesada posteriormente por proteasas celulares y virales para dar lugar a las proteínas virales maduras. La ORF está flanqueada por una región 5' no codificante (5'NTR) de aproximadamente 400 nucleótidos, y una región 3´no codificante, de alrededor de 200 nucleótidos. La distribución y localización de los productos de los genes presentes en la ORF es la siguiente:
NH2- (NPRO -C- E RNS - E1-E2- p7- NS2.3 -NS4A -NS4B-NS5A -NS5B)-COOH.
El análisis de las secuencias de nucleótidos de la región 5'NTR (entre las bases 190 a 339), de la región N-terminal de E2 y de una región de NS5B, ha permitido clasificar los distintos aislados de VPPC en dos grandes grupos (1 y 2) y estos a su vez en 5 subgrupos 1.1, 1.2, 2.1, 2.2 y 2.3. Mediante métodos combinados de PCR y secuenciación se pueden estudiar los orígenes filogenéticos de los diferentes aislados y establecer los correspondientes árboles filogenéticos.
[ Ver árbol ]
Propiedades físico químicas:
PROPIEDADES FÍSICO-QUÍMICASDEL VIRUS DE LA PPC |
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ESTABLE |
SENSIBLE |
pH 5 y 10 |
pH 3 y 11 |
Temperaturas de -20 a -70 ºC |
Temperaturas de 50° a 60° |
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Radiación Ultravioleta |
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ES INACTIVADO CON |
Disolventes Orgánicos |
Hipoclorito 2% |
Hidróxido sódico 2% |
Fenol 5% |
Cresol 6% |
Lechada de cal al 5%. |
Resistencia a condiciones ambientales:
La supervivencia del virus de la PPC en la naturaleza depende tanto del medio ambiente como del medio en que éste se encuentre protegido (sangre, saliva, heces). Aunque se trata de un virus bastante resistente a la desecación y al medio externo, sobre todo cuando se encuentra en exudados, sangre o cualquier medio proteico, no alcanza la resistencia de otros virus porcinos, como por ejemplo, el virus de la peste porcina africana.
La putrefacción lo destruye en 1 a 3 días. De ahí que se inactive fácilmente en estiércol (24 - 48 horas), si no se encuentra en sangre o exudado nasal. En locales deshabitados, suele desaparecer entre 1 a 15 días, también puede permanecer durante varios días en heces, orinas y secreciones. En los purines se recomienda mantenerlos durante 45 días para conseguir su inactivación.
La permanencia del virus en los productos curados del cerdo fue estudiado por Mebus y col, (1992). Los animales fueron inoculados con el virus de PPC y en el momento de máxima viremia, todos los animales fueron sangrados y sacrificados, se seleccionaron los tejidos a estudiar con los que se realizaron posteriormente los diferentes productos (jamón ibérico y serrano, paletilla ibérica y lomo ibérico). Las muestras fueron tomadas en el momento de sacrificio y a intervalos durante el proceso de curación, realizándose ensayos para comprobar la supervivencia del virus en muestras de grasa, ganglios, médula ósea y músculo de los tejidos, utilizando técnicas "in vitro" y cuando éstas resultaron negativas, inoculando las muestras "in vivo". Los resultados obtenidos pusieron de manifiesto que el virus se inactivaba antes de terminar el período establecido para la curación comercial de cada producto.
Multiplicación y propagación del virus:
El único hospedador natural del virus de la PPC es el cerdo tanto doméstico como silvestre, aunque el virus es capaz de replicarse en otras especies animales como rumiantes domésticos, venados y animales de experimentación, provocando una reacción febril, prácticamente asintomática. Entre ellas, el conejo es la más importante; ya que dio lugar a la obtención de las clásicas cepas vacunales atenuadas, utilizadas en Europa en los años 70 y primeros de los 80 para el control y erradicación de la enfermedad.
En el cerdo, el virus suele entrar principalmente por ingestión, inhalación, piel o semen. La multiplicación primaria se lleva a cabo en las células endoteliales y fagocíticas de amígdalas y ganglios linfáticos regionales (según la puerta de entrada). Posteriormente se produce una fase viremica para localizarse finalmente en los órganos diana donde se producirá de nuevo una replicación viral. (Mengeling, W, y col. 1969).
La replicación del virus "in vitro" en cultivos primarios se produce en células de riñón porcino, testículos de ratón y cerdo, células porcinas embrionarias, cultivos primarios de células de riñón de cobayo, zorro, conejo y ardilla, entre otros.
El virus además replica en una gran variedad de líneas celulares establecidas de origen porcino, bovino, caprino, primate y cobayo. La de uso más frecuente en laboratorio es la línea de riñón de cerdo PK-15. Pese a que la replicación del virus en estos cultivos tiene un mayor grado de reproductibilidad y un comportamiento más uniforme, la propagación del virus en ellas sólo proporciona títulos virales moderados o bajos, por lo que los rendimientos en producción no son muy elevados.
El uso de cultivos primarios trae consigo un elevado riesgo de contaminaciones con otros virus, bacterias y microplasmas procedentes del organismo donante. Este riesgo disminuye en gran medida con el uso de líneas celulares establecidas. En este último caso, la contaminación más importante es la infección del cultivo con el virus de la Diarrea Viral Bovina (DVB), que puede ir contaminando el suero fetal bovino, utilizado en los cultivos como nutriente. Por tanto, es necesario realizar comprobaciones periódicas frente a los distintos agentes contaminantes y, principalmente frente a este virus. Las células primarias de origen ovino o cultivos permanentes que contengan suero ovino como nutriente presentan el mismo problema de contaminación con el virus de la DVB.
La replicación del virus en las diferentes líneas celulares no produce efecto citopático en la célula infectada, con la excepción de muy reducido número de cepas citopatogénicas, por lo que para su detección ha de ser monitorizado por distintas técnicas serológicas de inmunofluorescencia o inmunoperoxidasa.
PATOGENIA Y TRANSMISIÓN
El VPPC suele penetrar en el organismo por ingestión, inhalación, piel, o semen. Una vez en el animal, el virus se replica en amígdalas (infección oral o nasal) o en los ganglios linfáticos regionales (vaginal, piel). Tras una primera fase de replicación el virus pasa a la sangre produciendo viremia (12 a 20 horas post infección hasta varias semanas). Tras esta fase, el virus se localiza en los órganos diana (bazo, ganglios, riñón, pulmón, médula ósea) donde se producen nuevas replicaciones víricas y las lesiones características de carácter hemorrágico.
El contacto directo entre animales infectados (en fase aguda o portadores) y animales sanos es la forma más común de transmisión del VPPC. La eliminación del virus en animales infectados puede comenzar a partir del segundo día post infección por saliva, secreciones oculares, nasales y aire. Después de unos días, el virus se puede eliminar también por orina, heces y semen. Es importante, destacar la transmisión de madres portadoras inaparentes a sus lechones o a otros animales adultos susceptibles.
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El VPPC se mantiene infeccioso en la carne porcina cruda por largos periodos de tiempo que van desde los 27 días en el tocino a los 1.500 días en la carne congelada. En los productos curados, el tiempo de inactivación del VPPC, va de los 250 días para el jamón ibérico a los 140 y 126 para el jamón serrano y el lomo ibérico, respectivamente.
Además del contacto de animales enfermos o portadores con animales sanos o de la ingestión de productos contaminados que son los mecanismos de contagio más importantes, existen otras importantes vías de contagio de esta enfermedad.
ENTRE ELLAS DESTACAMOS: |
* El transporte contaminado |
* La ropa y calzado contaminado |
* Los purines contaminados |
* Equipo quirúrgico y/o de exploraciones médicas |
* Insectos y roedores |
Los recientes brotes de PPC en Europa han puesto de nuevo de manifiesto que el transporte juega un papel muy importante en la transmisión de la PPC, así se ha podido comprobar que entre el 25 y el 50% de los brotes estaban originados por el transporte contaminado (Sánchez-Vizcaíno, 1998).
Los resultados obtenidos en el estudio de vacunación de emergencia en lechones pusieron de manifiesto que el uso de la vacuna marcada en casos de emergencia reduciría la transmisión del virus dentro de una granja, y consecuentemente el riesgo de transmisión de la enfermedad a otras explotaciones, especialmente en áreas de alta densidad porcina. Sin embargo, en esta situación se generaría la aparición de formas subclínicas de la enfermedad, por lo que la detección de focos secundarios dependería sólo de los tests de diagnóstico diferenciales.
Por otra parte los estudios experimentales de vacunación de emergencia en reproductoras puso de manifiesto que se produce transmisión transplacental. Debido a la aparición de lechones positivos al virus de PPC, cada cerda debería ser analizada individualmente mediante los ELISAs diferenciales después de la vacunación de emergencia, por lo que estos tests deberían ser de gran sensibilidad.
Los resultados de los estudios de los 2 ELISAs discriminatorios que diferencian los animales vacunados de infectados, demostraron que ambos ELISAs resultaron menos sensibles que los convencionales que se están empleando actualmente, si bien existen variaciones entre ambos. La sensibilidad de uno de ellos fue baja mientras que el segundo mostró muy baja especificidad, detectándose con este último más falsos positivos por reacciones cruzadas con sueros positivos a BVD y BD. Ambos tests presentaron problemas con sueros positivos a BD.
Por ello, para poder utilizar estas vacunas marcadas y obtener los beneficios y ventajas que proporciona la vacunación con vacunas marcadas es fundamental continuar mejorando estos test diferenciales en cuanto a su sensibilidad y/o especificidad.
CUADRO CLINICO Y ANATOMOPATOLÓGICO
La PPC puede cursar con una enorme variedad de manifestaciones clínicas y anatomopatológicas dependiendo de la virulencia de la cepa, del estado inmunitario y edad del animal. Las lesiones características descritas para esta enfermedad, en general, se presentan solamente con cepas de alta virulencia, en animales no inmunizados y con más facilidad en lechones que en adultos. Pueden existir animales portadores asintomáticos de gran importancia en la eliminación de virus.
En general, se han descrito en cerdos adultos las siguientes formas: hiperaguda, aguda, subaguda y crónica de la enfermedad. Además, existe una forma trasplacentaria de la PPC que puede dar lugar a diversas afecciones fetales y neonatales e infecciones persistentes asintomáticas.
Forma Clínica Hiperaguda:
En la forma clínica hiperaguda, la morbilidad y la mortalidad son muy elevadas, muriendo los animales afectados en los 5 primeros días después de la infección y estando reducida la sintomatología a un aumento de la temperatura (alrededor de 41ºC).
En la necropsia, los cambios que se observan son inespecíficos: congestión y edema pulmonar y congestión del hígado y del tracto gastrointestinal (fig. 1), con poca evidencia de hemorragias.
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Forma clínica aguda:
Se caracteriza por una alta morbilidad y la muerte de los animales de entre 10 y 20 días después de la infección. La tasa de mortalidad y los signos clínicos de la enfermedad pueden variar dependiendo de la virulencia de la cepa y del estado de inmunidad de la población porcina afectada (vacunados o no) pudiendo variar entre un 30 - 40% a un 90- 100% de mortalidad.
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Cerdo con signos de parálisis del tercio posterior. |
Las primeras fases de la enfermedad se caracterizan por fiebre alta (hasta 42 °C), disminución del apetito y abatimiento general. El cuadro hemático presenta leucopenia y trombocitopenia que se mantendrán hasta la muerte del animal. Este cuadro inicial es seguido de temblores y hacinamiento (cuando están en libertad), posteriormente aparecerán descargas conjutivales e hiperemia cutánea que afecta, fundamentalmente, a orejas y bajo vientre.
En la fase terminal de la enfermedad, los cerdos tienen una marcha ondulante debida a debilidad y parálisis del tercio posterior, que posteriormente se generaliza y los animales permanecen tumbados sobre un costado y moviendo continuamente las extremidades como si estuviesen remando.
En la necropsia, las lesiones características de la PPC corresponden a las de una enfermedad hemorrágica con petequias en la mayoría de los sistemas orgánicos. Estas hemorragias son más constantes en los riñones, la vejiga urinaria y los ganglios linfáticos, seguidos del bazo, la laringe, la piel y las mucosas (nariz, tráquea, conjuntivas, estómago, intestino y vesícula biliar) y las serosas (pleura, pericardio y peritoneo). Las infecciones secundarias bacterianas pueden intensificar e incluso modificar los hallazgos macroscópicos.

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Intensa congestión de la conjuntiva de un lechón afectado de PPC. |
Los infartos en bazo tienen un alto valor diagnóstico, pero no se observan en todos los brotes. Estos infartos tienen forma triangular, están muy bien delimitados, elevados y son de color oscuro o pálido.
En la corteza renal se observan hemorragias de tamaño y cantidad variable, generalmente petequias, lo que unido a una palidez generalizada del riñón le dan el característico aspecto de "riñón en huevo de pava". También se presentan hemorragias en la pelvis renal y las hemorragias de la mucosa de la vejiga urinaria son muy características, particularmente a nivel del cuello.
En el aparato digestivo se suelen observar fenómenos de necrosis en la lengua, la faringe y las tonsilas, y es frecuente observar tonsilitis bacterianas secundarias. En intestino delgado y grueso, y especialmente en la válvula ileocecal, existe hiperemia de la mucosa y aumento de tamaño de las placas de Peyer, que posteriormente se transforma en inflamación difterioide, generalmente localizada sobre estructuras linfoides intestinales.
Tabla I. Lesiones macroscópicas más frecuentes en cerdos infectados experimentalmente con el virus de la PPC:
LESIONES MACROSCÓPICAS |
FRECUENCIA PRESENTACIÓN |
DÍAS PRESENTACIÓN |
Petequia en corteza renal |
25/35 |
4-18 dpi |
Petequia en mucosa vejiga urinaria |
23/35 |
4-18 dpi |
Hemorragias ganglios submandibulares |
12/35 |
4-18 dpi |
Infartos en bazo |
20/35 |
4-14 dpi |
Tonsilitis purulenta-necrótica |
12/35 |
4-14 dpi |
Necrosis en piel |
2/35 |
9 y 18 dpi |
Focos neumónicos |
5/35 |
5, 8, 14 dpi |
Gastritis catarral |
5/35 |
5-9 dpi |
Necrosis vesícula biliar |
2/35 |
8 dpi |
Forma subaguda:
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Botones pestosos en la valvula ileocecal. Congestión de la mucosa intestinal. |
En esta forma clínica, la muerte de los animales se produce entre 20 y 30 días después de la infección. Las manifestaciones clínicas son similares a las de la forma aguda pero de menor intensidad, y el período de incubación es más prolongado. La tasa de mortalidad suele ser menor del 30%.
El cuadro de lesiones, es similar al de la forma aguda, aunque hay lesiones más caraterísticas de los cursos subagudos. Así, las "úlceras botonosas" o "botones pestosos" en el intestino se consideran con un alto valor diagnóstico en la PPC subaguda. Consisten en áreas de necrosis circulares y concéntricas muy bien delimitadas, de unos pocos milímetros a varios centímetros de diámetro, asociadas a estructuras linfoides del intestino.
Forma crónica:
Se caracteriza por el hecho que los animales sobreviven más de treinta días después de la infección, pudiendo transformarse algunos en animales portadores. Generalmente, el curso es muy lento, y suele haber afectación predominante de algún sistema orgánico (pulmón, tracto gastrointestinal, sistema nervioso central, piel).
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Ganglios linfáticos edematosos, aumentados de tamaño y con hemorragias de diferente intensidad en la zona periférica. |
Además, las infecciones bacterianas secundarias son muy frecuentes, por lo que el cuadro clínico puede ser confuso. De ahí el nombre de "peste porcina atípica" que recibe esta forma de la enfermedad.
La PPC crónica presenta períodos prolongados e intermitentes de fiebre con viremia, retrasos en el crecimiento o índices de conversión, tos y diarreas intermitentes.
Las lesiones encontradas no presentan una clara evidencia de formas hemorrágicas, aunque pueden estar afectados algunos órganos como ganglios e intestino grueso, viéndose ocasionalmente “botones pestosos”, pero la lesión más frecuente es una enteritis difteroide difusa.
Forma trasplacentaria y congénita persistente:
Es una forma muy importante de esta enfermedad sobre todo en cuanto a su erradicación. Al igual que en otros pestivirus, el VPPC también atraviesa fácilmente la placenta pudiendo producir lesiones trasplacentarias sin que aparezca otro tipo de signos, ni en el animal ni en la explotación. Estas formas son características de infecciones por cepas de baja virulencia en animales gestantes o por cepas de alta o moderada virulencia en gestantes vacunadas. Los efectos que el VPPC produce sobre el feto varían según el tiempo de gestación en que fue infectado, la virulencia de la cepa y el estado inmunitario.
En general, se puede observar: |
1. Abortos.
2. Momificaciones fetales.
3. Malformaciones fetales: Asociadas, generalmente, a la infección de las cerdas gestantes con virus de campo de baja virulencia o virus vacunales. Las malformaciones descritas son: hipoplasia pulmonar, malformaciones de la arteria pulmonar, micrognatia, artrogriposis, fisuras en la corteza renal, septos múltiples en la vesícula biliar y malformaciones en el encéfalo. Cuando más temprana sea la infección, más graves serán las anomalías.
4. Lechones nacidos muertos o débiles.
5. Mioclonia congénita: Se especula con la posibilidad de que una cepa específica pudiera ser la responsable de la mioclonia. En algunos casos se observa una base morfológica de esta enfermedad, con hipoplasia cerebelar o hipomielogénesis.
6. Muertes perinatales.
7. Infección persistente en lechones: Los lechones parecen sanos, aunque son virémicos, y esta viremia puede persistir de por vida. Algunos animales pueden desarrollar la enfermedad sobre las nueve semanas de vida, y presentan un cuadro clínico similar al de la PPC aguda. En la necropsia, la lesión más importante es una marcada atrofia del timo. Los cerdos con infección congénita persistente no producen anticuerpos específicos contra el virus de la PPC. |
Tabla II. Resultados de la infección experimental en cerdas gestantes con el virus de la Peste porcina clásica |
DÍAS DE GESTACIÓN |
40d |
70d |
90d |
Crecimiento normal |
24% |
15% |
56% |
Mortalidad prenatal |
54% |
33% |
22% |
Mortalidad postnatal |
22% |
37% |
19% |
Viremia al nacimiento |
41% |
56% |
35% |
Viremia persistente |
- |
19% |
30% |
Retraso en crecimiento |
- |
15% |
5% |
De todas estas formas, la infección congénita persistente es una de las más graves, pues no sólo representa un enorme trastorno económico sino sanitario, al aparecer animales eliminadores de virus de forma permanente y lechones de bajo crecimiento eliminadores también de virus. Los lechones parecen sanos, pero son virémicos y hacia las nueve semanas de edad comienzan a presentar problemas sanitarios de conjuntivitis, anorexia, retraso en el crecimiento, diarreas intermitentes, etc. Como signo más característico de la necropsia, se observa una marcada atrofia del timo. Esta forma es muy grave para los programas de control y erradicación de esta enfermedad.
BIBLIOGRAFÍA
Fuente:
www.FAO.org
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